Aquel día no era una clase de
lengua normal. Tampoco era una hora en
la que hacíamos magia, los pupitres volaban y nosotros teníamos cuatro ojos.
Sara, la profesora, nos presento unos cuantos libros de Gonzalo Moure Trenor,
el escritor que iba a venir al colegio a principios del primer trimestre. Me
ilusione, como no. Tenía ganas de conocer a un escritor, porque, yo algún día,
si el destino quiere, seré escritora. Nos fue presentando varios de sus libros
como: El síndrome de Mozart que no dudaré en leerlo, El beso del Sahara, El
bostezo del puma, Lili Libertad…Pero el que leeríamos este trimestre fue…¡A la
mierda la bicicleta! En un principio solté alguna que otra risita, claro está,
el título me pareció gracioso. Me imaginé que trataría sobre un famoso ciclista
que estaba harto de la fama y diría: ¡A la mierda la bicicleta!, en una de sus
últimas entrevistas. Es verdad que también pensé que el titulo era un poco
brusco. Pero no puedes juzgar a un libro por su portada…lunes, 23 de abril de 2012
¡A la mierda la bicicleta!
Aquel día no era una clase de
lengua normal. Tampoco era una hora en
la que hacíamos magia, los pupitres volaban y nosotros teníamos cuatro ojos.
Sara, la profesora, nos presento unos cuantos libros de Gonzalo Moure Trenor,
el escritor que iba a venir al colegio a principios del primer trimestre. Me
ilusione, como no. Tenía ganas de conocer a un escritor, porque, yo algún día,
si el destino quiere, seré escritora. Nos fue presentando varios de sus libros
como: El síndrome de Mozart que no dudaré en leerlo, El beso del Sahara, El
bostezo del puma, Lili Libertad…Pero el que leeríamos este trimestre fue…¡A la
mierda la bicicleta! En un principio solté alguna que otra risita, claro está,
el título me pareció gracioso. Me imaginé que trataría sobre un famoso ciclista
que estaba harto de la fama y diría: ¡A la mierda la bicicleta!, en una de sus
últimas entrevistas. Es verdad que también pensé que el titulo era un poco
brusco. Pero no puedes juzgar a un libro por su portada…martes, 17 de abril de 2012
"Corto" corta y "largo..¿también?
-¡Oh no!-
El rey como todos los años, estaba un poco nervioso. La RGP (Reunión General de las Palabras) estaba a punto de comenzar y el rey se había quemado su corbata de Dolce&Gabana al meter mas leña en la chimenea de su despacho. Se maldecía y se echaba agua encima de él para apagar las llamas que ardían por toda la prenda. Rápido, corrió hacia su habitación para buscar un traje, ya que el otro estaba empapado. Si se enterara la reina, no le dejaría volver a su despacho, a parte de no ser su primer accidente, la reina era una maniática. Pero la suerte del rey, que por cierto se llamaba Blandiblú, había cambiado en un segundo. La reina entro por la puerta dando taconazos y hablando por telefono pero al verle colgó tan fuerte que lo destrozó, debería de ser su noveno o así
-¡Pero que es esto! ¿Otra vez con lo mismo?- gritó Ana María de la Rosa , que así se llamaba ella.
- De verdad que no era mi intención…
- ¡Vístete ahora mismo y vete a la RGP o te quedas sin ir mañana a tu reunión de brichc!
Blandiblú se vistió rápidamente velozmente, se calzó sus zapatos de charol y bajo lar escaleras más rápido que el rayo. Su barriga rebotaba como una pelota de tennis al bajar los escalones, no se dio cuenta y con cada escalón que pisaba, más se le bajaban los pantalones.
Al llegar a la puerta de entrada, los mayordomos que aguardaban su llegada impacientes, soltaron una diminuta risita . Le abrieron la gran puerta.
Todos los sabios estaban ya sentados es sus correspondientes asientos cuando de repente vieron entrar al ilústre rey, con los pantalones por las rodillas. De inmediato comenzaron las carcajadas y cuando Blandiblú se dio cuenta farfulló cosas inexplicables hasta llegar a su asiento.
-¡Silencio!-gritó.Las carcajadas cesaron rápidamente.
-Bueno, como todos sabemos hoy es el gran día de nuestro reino, por si algunas palabras estan mal, para corregirlas y construir un lenguaje mas correcto.
Después de una larga y tendida reunión llegaron a la última palabra;largo. Varios murmullos llenaron la sala en un gran griterío.
-¡Callad!¡Callad!¡Callad!-gritó el rey enfurecido.-¿No sabéis más que criticar?Pareceis niños de tres años. Esto con el sabio Don Ricardo no pasaba…
-Pero mi señor, ya sabéis que Don Ricardo ya era anciano y se veía incapaz de continuar el la gran asamblea.
-Me da igual. Continuemos.¿Cual era la siguiente palabra?
-Era “largo”, mi señor.
-¡Ah!Si…”largo”,¿que os parece?
-Pues a mí, mi señor me parece un poco inadecuado, debido a que el significado de la palabra es que tiene mucha longitud.-dijo una vocecilla
-Ya está otra vez Don Pablo diciendo cosas estúpidas. ¡No tiene nada que ver! Yo opino que suena mal. “Largo”…Puagh.-uno de los ancianos al pronunciar estas palabras hizo un gesto despectivo que hizo saltar a Don Pablo.
-¿Cómo que diciendo cosas estúpidas? Tu si que dices sandeces. Vete de aquí, que desde que falleció Marisa solo haces más que estorbar.
-Por encima de mi cadáver mencionarás el nombre de mi esposa, ¡por encima de mi cadáver!
-Pues cuando quieras…-el rey no le dejó terminar.
-¡Críos!-gritó enfurecido-¡C-R-Í-O-S! Se acabó, ya no se puede trabajar con vosotros. A si que como soy el rey y que bonito soy, que culito tengo, se decidirá lo que yo diga y se acabó. Punto y final.
-No, no,no. Punto y aparte esto es, es, es…
-¡Ni punto y aparte, ni punto y coma, ni nada de nada!
Así acabando la reunión, el rey dictó dos nuevas leyes:
Primera Ley: A partir del hoy se acatarán todas las órdenes del rey si oposición alguna.
Segunda Ley: La palabra “Largo” se llamará así durante todos los siglos, por siglos y siglos que pasen, hasta el fin de los días de la Tierra.
Y así, Blandiblú abandonó la sala con su gran barrigón dispiuesto a no volver hacer caso a las personas que le llevasen la contraria, de todas formas, el era el rey...
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